Si eres lectora asidua de novela romántica, seguro que más de una vez te has encontrado con esa sensación de “esto ya lo he visto antes”. Y sí, casi seguro que lo has visto… y lo has disfrutado igual. Porque probablemente estés ante lo que se llama un cliché en la novela romántica, De eso van los clichés o tropos: de esos patrones narrativos que se repiten una y otra vez en las historias de amor, pero que siguen enganchándonos como si fueran nuevos. O precisamente nos enganchan porque ya los conocemos y los amamos.

¿Qué es un tropo?

Un tropo es, básicamente, un cliché narrativo. No en el mal sentido, sino como una fórmula que ayuda al lector a reconocer enseguida de qué va la historia.

Por ejemplo: el famosísimo “enemies to lovers” (de enemigos a amantes). Dos personajes que al principio no se soportan, pero que terminan enamorados. ¿Quién puede resistirse a esa tensión deliciosa? Yo no. Adoro leerlos y disfruto muchísimos escribiéndolos.

Lo mejor de los clichés en novela romántica es que funcionan como un atajo emocional: el lector ya sabe qué esperar, y el escritor tiene un marco sobre el que jugar, sorprender o incluso darle la vuelta, porque no tienes que limitarte a un solo cliché, puedes combinar varios de ellos.

Los clichés en novela romántica más queridos:

La lista es larga, pero aquí tienes un buen menú para empezar a identificar tus favoritos:

  • Enemies to lovers (de enemigos a amantes): la tensión, los piques… y ese beso inevitable.
  • Friends to lovers (de amigos a amantes): la dulzura de descubrir que el amor estaba siempre cerca.
  • Los opuestos se atraen: orden y caos, luz y oscuridad… y mucha química.
  • Proximidad forzada: cuando la pareja protagonista está obligada a compartir un mismo espacio (una casa, una cama,…)
  • Relación fingida: fingen estar juntos, hasta que dejan de fingir.
  • Segundas oportunidades: reencontrarse con un viejo amor y volver a empezar.
  • Triángulo amoroso: cuando tres es multitud.
  • Protector / Guardaespaldas: peligro, cercanía… y corazones acelerados.
  • Matrimonio arreglado: lo que empieza como obligación puede acabar en pasión.
  • El jefe/la jefa: romances de oficina, con secretarias, jefes irresistibles y chispas en cada reunión.
  • El patito feo: la transformación (externa o interna) que conduce al amor.
  • Amor prohibido: cuando lo que no debería suceder es precisamente lo más intenso.
  • Realeza: príncipes, princesas y plebeyas con mucho carácter.
  • Pez fuera del agua: un personaje fuera de su ambiente… y el amor como brújula.
  • Chico malo con corazón de oro (bad boy redemption): irresistible, problemático y redimido por amor.
  • Heridas emocionales: personajes rotos que sanan juntos.
  • Seguridad emocional (found family / second chance at love): cuando el amor no solo enamora, también repara.
  • Amnesia: perder la memoria, pero no la química.
  • Casamenteros: amigos, abuelas o vecinos empeñados en juntar a la pareja.
  • En la carretera (road trip romance): porque nada une más que un viaje lleno de imprevistos.
  • Chico rico / millonario: lujo, choques culturales y romance entre mundos distintos.
  • El guardaespaldas del corazón: literal o metafórico, alguien dispuesto a proteger… aunque le cueste reconocer lo que siente.

Y podríamos seguir, porque cada tropo tiene mil variantes. Pero la clave está en que, aunque los veamos repetidos, cada autora y cada lectora los viven como nuevos.

¿Clichés en novela romántica? Sí, gracias

A veces se dice que los clichés cansan. Pero, seamos sinceras, cuando abrimos una novela romántica muchas veces buscamos precisamente ese cliché que nos da confort. Porque en el fondo queremos volver a vivir esa emoción de siempre, que nos resulta tan familiar, pero con un giro nuevo.

Lo interesante no es evitarlos, sino jugar con ellos. Puedes reconocerlos, reírte un poco de lo previsible… y aun así quedarte despierta hasta las tres de la mañana porque necesitas saber si finalmente los “enemigos” se besan (spoiler, lo harán por más que se resistan).

Mis novelas y los tropos que esconden.

En mis propias historias también me gusta jugar con estos clichés. Te dejo aquí algún ejemplo:

En Unidos por castigo encontrarás: proximidad forzada, relación fingida y un rico heredero, con tintes de los opuestos se atraen. Como puedes ver, hay combinaciones infinitas.

Si lo que te gusta son las novelas donde los protagonistas se llevan a matar mientras se enamoran locamente, Mientras dure nuestro partido es un romance deportivo universitario donde los dardos van de lado a lado del campo de juego. Aposté por tu corazón, en cambio, es un western romántico en el que en muchas escenas la pareja protagonista se bate metafóricamente en un duelo al sol.

Pero lo que buscas es una novela donde el romance se cuece a fuego lento entre dos amigos, Hasta decirnos te quiero es tu novela.

 

En próximos artículos iré hablando más extensamente de los clichés de novela romántica. ¿Conoces alguno que no haya incluido en la lista? ¿Cuál es tu tropo romántico favorito? Te leo en comentarios.

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