Una novela feelgood, a grandes rasgos, es aquella que provoca en el lector emociones positivas, con un tono amable y reconfortante, que generalmente culmina en un final feliz que te hace creer en el futuro.
Dentro de las novela feelgood hay libros que llegan como un abrazo cálido, con esa mezcla de nostalgia y esperanza que te hacen sonreír y, al mismo tiempo, reflexionar sobre tu propia vida. Un viaje a lo que fuimos, de Diana de Brea, es justo una de ellas. Una novela feelgood sobre la amistad, los recuerdos de la juventud y las segundas oportunidades.
La historia arranca en un momento duro: el funeral de Carla. Sus amigos de la adolescencia, Lucía, Simón, Marta y Pablo, que llevan años distanciados, se reencuentran y descubren que Carla les ha dejado una última petición. En una carta les pide que vuelvan a Mallorca, a la casa de su abuela, y que juntos emprendan un viaje parecido al que hicieron cuando eran jóvenes. Allí encontrarán una caja que dejó preparada para ellos.
Un viaje cargado de recuerdos.
Al principio de esta novela feelgood, las dudas y los recelos pesan demasiado: heridas sin cerrar, secretos nunca contados y emociones guardadas durante años. Pero poco a poco, conforme recorren la isla, se reencuentra con los lugares que marcaron su juventud y recuerdan momentos vividos juntos, esas capas se van cayendo. Lo que parecía un viaje de despedida se convierte en una oportunidad de reconciliación con el pasado y también consigo mismos.
Diana de Brea consigue transmitir con mucha sensibilidad cómo la amistad y el perdón pueden abrir caminos nuevos incluso cuando la juventud ha quedado atrás.
Los paisajes, sabores y emociones en esta novela feelgood.
Uno de los puntos fuertes de la novela son sus descripciones. Los paisajes mediterráneos de Mallorca se sienten tan cercanos que parece que caminamos junto a los protagonistas. Y las escenas de gastronomía son un regalo: platos que hacen salivar y que se convierten en parte esencial de la atmósfera de la historia, haciéndote incluso salivar al imaginarte degustando los platos de los que disfrutan los personajes.
La autora hace que puedas ver los colores, la luz de los lugares, sus aromas e incluso sentir el sabor de lo que describe.
Es una lectura emotiva y evocadora, que invita a mirar atrás sin miedo, recordándonos que siempre hay espacio para sanar, perdonar y empezar de nuevo.
¿Y el amor?
Aunque no es una novela romántica en sentido estricto, el amor está muy presente en esta novela feelgood: en los recuerdos de la juventud, en las oportunidades que no se aprovecharon, en el renacer de amores pasados y en las nuevas conexiones que surgen durante el viaje. Un ingrediente perfecto para darle todavía más ternura a la trama.
En resumen:
Un viaje a lo que fuimos es una novela feelgood que deja huella. Una historia sobre amistad, segundas oportunidades y la importancia de reconciliarnos con quienes fuimos para poder avanzar. Ideal para quienes disfrutan de las lecturas que combinan emoción, paisajes evocadores y personajes llenos de vida.
Es una lectura perfecta ahora que se acaba el verano, para empezar el nuevo curso pues es una novela que inspira y te ayuda a abrir la mente para reencontrarnos con nosotros mismos seguir avanzando hacia nuestro futuro.
¿Conoces más novelas que te hagan sentir así? Cuéntamelo en comentarios.

